La agrupación de electores considera que los accesos de entrada y salida a la zona del botellódromo, ubicados en la zona del Hontoria pegada a El Bosque, son insuficientes y peligrosos para el volumen de personas que transitarán por él.

La Feria de Jerez debe ser un lugar accesible para todas y todos. Un lugar donde la gente pueda convivir en armonía y libertad por el recinto ferial, en sus casetas y en sus inmediaciones. El Ayuntamiento y las autoridades pertinentes son responsables de facilitar el paso de las personas a las zonas de un modo amable, responsable, ordenado y siempre con un plan al respecto sobre las emergencias que pudieran suceder.

Ganemos Jerez ha podido comprobar que la nueva “zona de esparcimiento para jóvenes” (ese eufemismo de botellódromo) situada en el jardín de El Bosque tiene dos únicos accesos: una puerta grande que conecta con la Avenida Álvaro Domecq —y que corresponde a la entrada del carril bici—, y un pasillo de escasos metros que conecta la zona del botellódromo con el recinto ferial y con las casetas. Unos accesos del todo insuficientes que, en caso de incidente, y teniendo en cuenta el volumen de visitantes que acude a la Feria, podría resultar nefasto.

Ganemos critica que la estructura actual responde a un modelo clasista, que margina a los jóvenes en un “gueto” y los aísla del resto de jerezanos y jerezanas. No es de recibo arrinconarlos en una zona que incumple los requisitos mínimos de seguridad y de accesibilidad. Ganemos se pregunta, ¿por qué se ha cambiado de sitio el botellódromo a un lugar todavía más acotado y restringido?

La reubicación del botellódromo de la feria no es otra cosa que la consecuencia última del esperpento urbanístico que ha supuesto la construcción de un restaurante en pleno Parque González Hontoria. Una concesión del gobierno de María José García-Pelayo que a todas luces se presenta como un uso inadecuado de lo que debe ser un parque urbano. Tras la apertura del restaurante surge un conflicto evidente: enfrenta el uso privativo y la concepción elitista del restaurante con el interés general de un espacio de ocio para los jóvenes. Cómo los jóvenes pueden resultar molestos para la clientela del restaurante, la genial idea del gobierno local es reubicar a la juventud en otro sitio que no incordie.

Ganemos no está de acuerdo. Apuesta por un modelo diferente; mucho más amable, un modelo con accesos amplios, integrador y de sentido común, que fomente y potencie la convivencia de los jerezanos y jerezanas en todas sus edades.

Los concejales de Ganemos han podido comprobar in situ la imprudente arquitectura trazada (hasta ayer solo había dos entradas), y avisa que en una situación de descontrol podría dar lugar a una desgracia del estilo del Madrid Arena al provocar un efecto embudo. Por tanto, Ganemos pide al delegado Paco Camas autocrítica y capacidad de maniobra para revertir esta situación. La solución no pasa por aumentar los efectivos de seguridad, poner más cámaras o potenciar planes coercitivos, el dilema se soluciona con un modelo más abierto, integrador, accesible, estudiado y que vele por el interés común de los jerezanos y jerezanas.